Mikel Agirregabiria Agirre

jueves 21 de agosto de 2003

Desdichados divorciados

Otro día hablaremos de las divorciadas, lo que compensará sobradamente a las y los feministas, pero hoy comencemos con sus ex maridos. En tono de humor, pero verídico como la vida misma, relatemos un caso muy próximo. Se trató de una separación amistosa, tras muchos años de matrimonio en común. El reparto de bienes fue simple, pues poseían dos viviendas y dos coches. Para no discutir innecesariamente sobre para quién sería el piso más grande o el mejor coche, ella se quedó con todo. El contenido de los inmuebles se repartió más equilibradamente, él se quedó con todo lo que estaba fuera y ella con todo lo de dentro, incluidos los dos ordenadores porque estaban en red y los dos móviles para que todos supiésemos quién iba a contestar cuando llamásemos. Para compensar un poco, ella retuvo así mismo la descendencia, si bien él debía pasarle una jugosa pensión y ocuparse de su cuidado cuando a ella le conviniese.

Obviamente, hay que considerar las circunstancias concretas. Ella fue la que le sorprendió diciéndole que quería una familia más numerosa, a lo que él se opuso,… cuando se enteró que se refería a nuevos maridos. Quizá ella no le pidió divorciarse en el mejor momento, cuando sólo trabajaba ella y él estaba en el paro. También es cierto que ella fue quien le propuso hacerse novios y casarse, si bien entonces sólo él disponía de un buen empleo que le permitió acumular el patrimonio que luego se repartieron tan equitativamente. El lazo del divorcio es el más indisoluble…

El sino fatídico de los divorciados no acaba ahí. Están destinados vagar hasta emparejarse o reincidir con divorciadas, para terminar educando hijos ajenos mientras pierden los propios, quienes se convierten en huérfanos de padres vivos. Existe una depresión psicológica padecida por los padres divorciados por no disfrutar de la cotidianeidad de la vida paterno-filial que ha sido denominada "Síndrome de Ausencia Involuntaria de los Hijos". Según los sondeos bianuales del Eurobarómetro, entre los que no viven en pareja, los divorciados son estadísticamente los más infelices, seguidos por viudas y viudos, siendo los que nunca se han casado son los más dichosos de esta categoría, aunque claramente menos felices que los emparejados. ¿La solución al divorcio? Hasta el momento, sólo se han descubierto medidas preventivas, como casarse adecuadamente con la persona idónea… en el primer matrimonio.

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