La
Nochevieja es un momento especial que vivimos cada año. En la transición hacia
el nuevo año, declaramos íntimamente nuestros mejores deseos para encarrilar el
resto de nuestras vidas. Junto a rituales como las campanadas y las uvas,
nuestra mente y nuestro corazón alientan, por unos instantes, la fascinante
esperanza de que sea posible un mundo mejor, más solidario y en paz. En esa
mágica trascendencia, buscamos verdades más allá de las coyunturas políticas o
sociales del momento o específicas de cada sociedad. Parece que sólo las
religiones pudiesen aportar respuestas ante la profundidad de los interrogantes
que nos planteamos a nosotros mismos. Pero existen tantas creencias, tantas
religiones, tanta fe aparentemente contrapuesta… ¿O no es así?
Un
proverbio hindú dice que "La Verdad es Una; los hombres son quienes le damos
muchos nombres". Las religiones del mundo son los muchos caminos que hay hacia
Dios, o hacia lo que todos, incluidos los ateos, podríamos llamar la Verdad, la
Justicia, la Libertad o el Amor, en definitiva las bases de la felicidad humana
y los pilares de la Paz.
Jesucristo, Muhammad,
Moisés, Buda, Zoroastro o Krishna decían literalmente lo mismo, que sería
reformulado posteriormente con lemas como el de la Revolución Francesa
(Libertad, Igualdad o Fraternidad) o con el Primer Artículo de la "Declaración
Universal de los Derechos Humanos": "Todos los seres
humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y, dotados como están de
razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los unos con los otros".
Una Regla Áurea se destaca en los libros sagrados de todas las religiones.
Cristianismo: Haced
vosotros con los demás, todo lo que deseáis que hagan ellos con vosotros;
porque ésta es la suma de la ley y de los profetas. Biblia, San Mateo 7:12.
Islamismo: Ninguno de
vosotros será verdadero creyente a menos que desee para su hermano lo mismo que
desea para sí mismo. Sunnah.
Judaísmo: Lo que no
quieres para ti, no lo quieras para tu prójimo. Esto es toda la Ley; lo demás
sólo es comentario. Talmud, Shabbat 31a.
Budismo: No ofendas a los
demás como no quisieras verte ofendido. Udana Varga 5,18.
Brahmanismo:
Todos tus deberes
se encierran en esto: Nada hagas a otros que te dolería si te lo hiciesen a ti.
Mahabharata 5,1517.
Confucianismo: ¿Hay alguna
máxima que uno deba seguir toda la vida? Ciertamente: Lo que no deseamos que
nos hagan, no lo hagamos a los demás. Analectas 15,23.
Taoísmo: Sean para ti como
tuyas las ganancias de tu prójimo y como tuyas sus pérdidas. T'ai-Shang Kan-Ying
P'ien.
Hace justamente un año se
recordaban, al respecto, cinco citas contundentes de un mismo autor: 1ª “La
verdad será fundamento de la paz cuando cada individuo tome conciencia
rectamente, más que de los propios derechos, también de los propios deberes con los otros”. 2ª “La justicia edificará la paz cuando cada uno respete
concretamente los derechos ajenos y se esfuerce por cumplir plenamente los
mismos deberes con los demás”. 3ª “El camino hacia la paz debe pasar por la
defensa y promoción de los derechos humanos fundamentales. Cada persona humana
goza de ellos, no como de un beneficio concedido por una cierta clase social o
por el Estado, sino como de una prerrogativa propia por ser persona”... Hay
“derechos humanos elementales que todavía no son respetados: el derecho a la
alimentación, al agua potable, a la vivienda, a la autodeterminación y a la
independencia”. 4ª “La libertad alimentará la paz y la hará fructificar cuando, en la elección de los medios para alcanzarla, los individuos se guíen por la razón y asuman con valentía la responsabilidad de las propias acciones”. 5ª “El amor será fermento de paz, cuando la gente sienta las necesidades de los otros como propias y comparta con ellos lo que posee, empezando por los valores del espíritu”.
Su autor era el Papa Juan
XXIII, citado por Felipe Arizmendi Esquivel (Obispo en Chiapas, México) en su
Mensaje de Año Nuevo de 2003.
Quien ama, se convierte en constructor de paz y reconciliación; perdona las
ofensas y pide perdón a quien se siente ofendido;
respeta la dignidad de los demás; promueve por todos los medios posibles el
diálogo, como instrumento privilegiado en la solución de conflictos, y no se
cierra intransigente en sus posturas, ni se goza en la confrontación.
Descubramos todos en este próximo año 2004 el secreto del eco o del espejo:
Escucharás sobre ti, lo que tú digas, y recogerás en la vida lo que tú
siembres. ¡Feliz Año de la Paz, 2004!
Artículo original en AutoresCatólicos.org (29-12-2003). También publicado
en
Sr. Director (29-12-2003),
CyberEuskadi (Columna diaria, 29-12-2003),
Kaos en la Red (29-12-2003), Portal Miami (29-12-2003), El Debate (IblNews, 29-12-2003), Uribe Kosta Digitala (29-12-2003), Ecología Social (30-12-2003),
Noticias de Salamanca (31-12-2003), Atlántico Canarias (31-12-2003), Carta-Traca nº 40 (Sección propia en Galicia Información 3-1-2004), Ávila
Digital (6-1-2004),...