Señor director:

El secreto de la felicidad

Hay un dicho que dice algo así: "Dejamos pasar lo bueno, esperando lo mejor". Que distinto seria, si cada uno de nosotros supiéramos encontrar ese algo especial que tiene cada momento de nuestra vida. Como lo describe Mikel Agirregabiria Agirre su artículo.

Cada uno en su familia tiene miles de cosas al día, con las que sin necesitar una lupa (algunos sí la necesitan lamentablemente...) puede hallar la felicidad, es más puede reírse a carcajadas o llorar de emoción.

Y en la calle, en el trabajo, en el autobús. Si todos supiéramos frenar "el tren" y viéramos la vida, como quien ve una película, gozaríamos tanto más. Me animo a decir que habría menos problemas cardíacos, los psiquiatras y psicólogos tendrían menos trabajo. Y descubriríamos que estamos rodeados de gente buena, gente solidaria, gente con buenas intenciones, gente honesta... La lista puede ser interminable.

Si nos propusiéramos, como dice un conocido, ser "alegradores de vidas" la vida sería distinta. Saludar al conductor del ómnibus y darle las gracias por haber parado para que subiéramos; pedir perdón cuando nos chocamos a alguien por la calle; sonreír a esa persona que se ve cansada y abatida; escuchar a ese que nos viene a hablar justo cuando estamos ocupados (o todavía creemos que cabe la posibilidad de estar sin hacer absolutamente nada para estar disponibles y que se acerquen los que necesiten algo?) ¡No soñemos con pececitos de colores! Siempre vamos a estar ocupados en algo. Siempre lo que tengamos entre manos nos parecerá importantísimo. Pero es justo en esos momentos, cuando el que esta enfrente -sea grande o un niño- necesita de una sonrisa, un guiño de ojos, o media hora de nuestro preciado tiempo. Y es dando cuando uno es feliz.

Me encantó la frase con que termina el articulo: "Comprobarás que la vida es un espejo que siempre devuelva la sonrisa a los más risueños..."

Maricruz Uteda

 Respuesta al artículo "Pequeñas alegrías" de Mikel Agirregabiria Agirre