PNV-EA: El valor de la coalición
I ¿Todos ganan o
mienten todos?
Tras el 25M se han sucedido los análisis postelectorales.
Como viene siendo costumbre, algo que hace unas décadas no se
estilaba, todos los partidos han ganado. Parece que los
especialistas en comunicación aconsejan esta estrategia para animar
y agradecer los resultados obtenidos a los respectivos electorados,
pero que aburre e incomoda al conjunto de la ciudadanía por el
manifiesto fraude que supone. Breve y objetivamente, porque queremos
centrarnos después en el único aspecto interno de la coalición
PNV-EA, se pueden resumir así los resultados en la CAPV (los de
Navarra merecen un análisis específico): 1º Gana y mejora
notablemente sus resultados de 1999 la coalición nacionalista
PNV-EA, pero no en toda la dimensión del 13M de 2001. 2º IU crece en
todas las medidas, pero partiendo de valores bajos. 3º PSOE pierde
localidades tradicionales, pero recupera la segunda posición
general. 4º PP retrocede nuevamente, pero podrá conservar con los
votos prestados del PSOE los referentes de Gasteiz y Araba. 4º
Batasuna, o AuB,... pierde toda su representación municipal y foral
por el proceso de ilegalización y por su reacción hacia el voto
nulo, pero conserva una parte de electorado sin efectos prácticos.
5º Aparece una significativa Aralar, en Gipuzkoa y Navarra, pero con
nula presencia en los otros territorios históricos.
Se manifiesta,
nuevamente, la tenaz inercia del electorado vasco que sólo cambia
lenta y paulatinamente su voto, pero en una tendencia marcada que
toda la sociedad debe apreciar. La ciudadanía otorga su confianza a
PNV-EA en Bizkaia y Gipuzkoa, que recupera su primer puesto en
Araba, donde no alcanza a la suma PP-PSOE. IU se convierte en llave
de municipios emblemáticos, Bilbao, Getxo,… El PSOE queda en una
difícil posición trabada, sin poder firmar en blanco ante el PP por
la proximidad de las elecciones generales, ni acercarse a IU por el
precio a pagar ante la presión mediática manipulada por el PP.
Batasuna se acerca cada día más al final de su callejón sin salida,
ante la satisfacción del PP que mantendrá su fórmula del “eje del
mal” nacionalista vasco. De otros intrusos violentos preferimos no
hablar porque políticamente no aportan nada, excepto desolación
social y perturbadores obstáculos para las soluciones dialogadas.
En síntesis,
Euskadi ha refrendado las fórmulas conciliadoras que personifica el
Lehendakari Ibarretxe, facilitando a la coalición PNV-EA la
gobernabilidad de las Diputaciones Forales de Bizkaia y Guipúzcoa y
de los más significativos Municipios, oponiéndose a quienes en
antinatural alianza (PP-PSOE-Batasuna) buscaron el colapso del
sistema democrático con medidas de filibusterismo legislativo y
bloqueo presupuestario en las Instituciones y Parlamentos vascos.
También ha premiado a quienes han actuado de puente, como IU, y
pasado factura a los que cedieron gratuitamente los votos (PSOE), al
partido de la guerra (PP) y a los de la “papeleta en la papelera” (AuB).
II
La complejidad municipal y la búsqueda de “contraefectos”
electorales. Se decía que “Si alguien no queda confundido por el
resultado de unas elecciones municipales, es que no las ha
entendido”. Esta guasa resulta especialmente aplicable, en Euskadi.
En estas convocatorias la conversión en elecciones primarias, el
carácter de plebiscito continuo y el protagonismo personal de los
candidatos produce variaciones desconcertantes: el caso de Odón
Elorza es paradigmático, apreciándose nuevamente la cualidad
“puente”. Otra insufrible estrategia, que embrolla adicionalmente
los resultados, radica en la búsqueda de consecuencias aparentemente
opuestas a la lógica simple. Muchos agradeceríamos una relación más
directa entre los objetivos y las medidas políticas, pero la astucia
de algunas formaciones políticas les conduce hasta el indeseado
punto de que buscan objetivos paradójicos en espera de sus efectos
contrarios. Veamos algunos recientes casos: 1º ¿Cómo Batasuna
facilita su ilegalización encabezando sus plataformas electorales
con sus más conocidos dirigentes? ¿Pretende el ataque masivo sobre
sus posiciones para salir reforzado, desde su tesis de “cuanto peor,
mejor”? 2º ¿Por qué el PP persiste en su política frentista que tan
pésimos resultados le reporta en Euskadi? ¿Embiste tozuda y
baldíamente con su acoso mediático sólo para rentabilizar votos
fuera? 3º ¿Para qué insiste el PSOE en no hablar de pactos
postelectorales si toda la ciudadanía sabe de sus preferencias y de
su inquebrantable lazo con el PP en Euskadi? 4º ¿Cómo es posible que
IU que ha acertado plenamente en Euskadi con su política pragmática
y de pacto pague esta misma factura en el Estado? 5º El embrollo de
AuB rebasa todos los límites: atribuir su ilegalización (provocada
por ellos mismos) a los únicos partidos que se opusieron, y tras
pedir el voto nulo, exigir su representación a los partidos que se
opusieron a la ilegalización, todo ello tras haberles boicoteado
reiteradamente y colaborado durante toda la legislatura con sus
ilegalizadores.
Según nuestro
criterio, el electorado vasco no sucumbe fácilmente en estas
irregulares tácticas electorales, y prima la claridad programática
de quienes defienden rectamente los objetivos declarados, como la
coalición PNV-EA o IU que adelantaron expresamente sus posiciones
para después del 25M.
III
Gana la coalición EAJ-PNV y EA.
|
|
PNV |
%PNV |
EA |
%EA
|
PNV+EA |
|
Municipales
1991 |
297.816 |
71,58% |
118.262 |
28,42% |
416.078 |
|
Generales 1993 |
287.908 |
70,95% |
117.856 |
29,05% |
405.764 |
|
Europeas 1994 |
233.226 |
74,84% |
78.418 |
25,16% |
311.644 |
|
Autonómicas
1994 |
304.346 |
74,32% |
105.136 |
25,68% |
409.482 |
|
Municipales
1995 |
310.659 |
72,39% |
118.482 |
27,61% |
429.141 |
|
Generales 1996 |
315.793 |
75,29% |
103.628 |
24,71% |
419.421 |
|
Autonómicas
1998 |
350.322 |
76,33% |
108.635 |
23,67% |
458.957 |
|
Europeas 1999 |
|
En coalición |
|
|
392.800 |
|
Municipales
1999 |
|
En
coalición |
|
|
401.965 |
|
Generales 2000 |
347.417 |
80,05% |
86.557 |
19,95% |
433.974 |
|
Autonómicas
2001 |
|
En coalición |
|
|
604.222 |
|
Municipales
2003 |
|
|
|
|
511.462 |
La tabla
adjunta, con los votos recibidos por separado o en coalición de PNV
y EA, muestra que desde la segregación de EA, se han producido dos
fenómenos sostenidos: el crecimiento continuo de la suma de ambas
formaciones políticas y el incremento del peso del partido
mayoritario EAJ-PNV frente al minoritario EA. Cuando han concurrido
por separado, EA ha perdido peso dentro de la unión, mientras que
los últimos resultados de la concurrencia conjunta son magníficos,
llegando a los 604.222 votos bajo el liderazgo de Ibarretxe el
pasado 13 M de 2001.
Un análisis más
pormenorizado, municipio a municipio, reforzaría esta misma
conclusión. Frente al criterio de universalidad de EAJ-PNV, allí
donde EA insistió y prefirió acudir por separado, supuestamente sus
“plazas fuertes”, el electorado no parece haber recompensado esta
actuación. EA pierde frente a PNV en Tolosa (con su misma portavoz
Onintza Lasa, frente a Jokin Bildarratz), Mutriku, Alonsotegi,
Amorebieta, Gernika, Lekeitio, Lemoa, Markina, Mungia, Ortuella,
Plentzia, Zaratamo,… con la única excepción de Bermeo. Incluso el
porcentaje medio de EA se acerca peligrosamente al 5%, con el
descenso promedio que se produjo desde las Autonómicas de 1998
(EAJ-PNV 28,01% - EA 8,69%) hasta las Generales de 2000 (PNV-EAJ
31,32% - EA 7,80%), agudizado aún más en determinadas
circunscripciones electorales. Por ello sorprendió sumamente la
resistencia de algunos sectores de la ejecutiva de EA para fijar las
bases y aceptar la coalición en las conversaciones preliminares, en
proceso sinuoso con episodios que casi agotaron la paciencia no ya
de las comisiones negociadoras, sino incluso de los simpatizantes
nacionalistas que creían en la validez del acuerdo. EAJ-PNV proyectó
una imagen de insistencia por un acuerdo global que ha sido
reconocido por el electorado, y EA que aporta riqueza a la
coalición, debe ser consciente de su representatividad relativa (que
ha venido bajando desde el 29,05% de la coalición en 1993, al 19.95%
en 2000), decreciendo cuando se distancia de la actuación conjunta.
EAJ-PNV, incluso
mejor coaligada con EA, representa la expresión política de la
mayoría vasca. Congratulémonos todos sus votantes del valor añadido
que aporta la coalición bipartita, incluso de la colaboración
gubernamental pactada con IU, que ha sido refrendada electoralmente
por la ciudadanía vasca, que cree que “el poder político, si no se
basa en la unión y el acuerdo, es débil”. La validez de la coalición
es tal que según una proyección de “El Diario Vasco” (27-5-03), en
una transposición a elecciones autonómicas la unión PNV-EA obtendría
35 escaños y 5 parlamentarios IU, lo que sumaría 40, dos más que la
mayoría absoluta en el Parlamento Vasco.
Artículo original. También publicado en ,...
|