Número 117   II época
 
Miércoles, 2 de julio de 2003
En desacuerdo con el Sr. Mikel Agirregabiria
Artículo original. 28-6-2003
Contrarréplica de Mikel Agirregabiria
Artículo original. Escrito el 28-6-2003

29 de junio.  La anterior carta de Mikel Agirregabiria, publicada en ese medio el 24 de junio y tan alejada de los buenos propósitos de la que lleva fecha del día 28 (cualquiera dudaría de que las hubiese redactado la misma persona), refleja una nada despreciable abundancia de parcialidad y falta de rigor, sobre todo en su primer párrafo.

En dicha carta anterior (¡qué lástima que no figuren las dos juntas, sería un buen ejercicio periodístico!), además de dedicarse a la apología descarada acerca de lo mucho y bien que funciona la bicefalia de su partido (cuestión que no me molesto en comentar, ¡allá ellos!), Agirregabiria destaca la apremiante necesidad de convocar el anunciado referéndum Ibarretxe (que no decaiga el deseo de socavar la Constitución española y el Estatuto vasco) y augura lo que él denomina, en un ejercicio de malabarismo lingüístico muy propio del nacionalismo, el advenimiento del "lander vasco interestatal" (léase la Euskalherria que comprende un cuarto de la Península Ibérica y un tremendo bocado del hexágono francés).

La anterior y extensa carta de Agirregabiria, a la que me refiero en todo momento, es una de esas colaboraciones que hay que leer sin dejar de rumiar lentamente sus párrafos —a cada cual más indigesto— para no acabar regurgitando las sandeces que nos ofrece el autor (todo un programa político) y que uno evita tragar a lo largo y ancho del texto. Afirma alegremente el Sr. Mikel (a partir de aquí eludo seguir escribiendo el apellido para no desgastar el teclado, ya que aún no he pasado la revisión de los primeros 10.000 kilómetros) que en Euskadi deben de protegerse de los medios de comunicación "al servicio de los intereses más reaccionarios del PP, muy alejados del sentir de la mayoría social vasca".

Añade, además, que en esos medios se insulta al indómito vasco (sic) y a las instituciones, desde la Iglesia vasca al euskera (soy incapaz de entender cómo se puede insultar a un idioma) y a la Universidad pública del País Vasco. Luego cita "las estridencias de Otegi", "los lamentos jeremíacos de Mayor Oreja" y la "doble actuación socialista según la orilla del Ebro".

Como podemos ver, en opinión del Sr. Mikel (el mismo que pide diálogo playero de "barriga al aire") aquí no se salva nadie que no forme parte del tripartito que gobierna en Euskadi, el cual no cesa de anuncianos, como el remedio facilitado por un dios aspirina, la inminente "Propuesta para la Convivencia", más conocida como el secesionista y anticonstitucional "Plan Ibarretxe, sobre el que el Sr. Mikel ya declara abiertamente que "no colma las aspiraciones abertzales del PNV".

Sobre el yo me pregunto si no querrán directamente: a) la independencia, b) la expulsión del País Vasco de los no "abertzales" y c) una indemnización anual aportada por España —además del monopolio para colocar sus exportaciones tipo Grupo Fagor— a cuenta de los cientos de años que han acogido a quienes pidieron libremente su adhesión a Castilla, así como a sus descendientes.

No es difícil advertir que la anterior carta del Sr. Mikel se escribió con un talante muy distinto, mientras que esta carta de ahora, más bien blandita, parece que estuviese escrita con complejo de culpabilidad o, lo que es más probable, exhibiera la clásica actitud nacionalista del palo y la zanahoria, también conocida como pose "Gemma Nierga", aquella locutora que en Barcelona, tras el asesinato de Ernest Lluc, no paraba de solicitar diálogo con los asesinos.

En el fondo, la reclamación desaforada del todo para mí, seguida de la solicitud de diálogo, forma parte de una actitud picaresca inevitable en el nacionalismo: Primero te llamo "domesticador de la opinión pública" e "insultador desbocado" y además te pido lo que quiero, dejándote claro que si no me lo das eres un reaccionario (primera carta) y luego solicito diálogo de playa con la barriga al aire (segunda carta). Pero, eso sí, el resultado de tal diálogo no puede ser más que la consecución de mis fines.

Y volviendo al primer párrafo de la carta anterior, sería oportuno destacar que el Sr. Mikel no nos ofrece datos de esos medios tan partidistas que él cita, y mucho menos ejemplos de insultos o comentarios reaccionarios, sólo se limita a denominar a tales medios como "las radios de gran audiencia en España". Está claro que le escuece el hecho de que se aireen —nada menos que en la radio, además de gran audiencia y encima española— lo que para cualquiera que no sea partidista representan abusos o ilegalidades cometidos por el poder en Euskadi.

Las emisiones de "las radios españolas", cuyos repetidores siempre han corrido serio peligro (más de uno ha sido volado), al parecer constituyen una gran ofensa para el buen nacionalista, ese nacionalista crédulo que acoge con fervor —postrado de hinojos— cuantas manifestaciones antiespañolas y anticonstitucionales se les ocurren a los directivos-programadores de Euskal Telebista y sus cadenas de radio asociadas, donde se cuece el "Cocidito Madrileño" de Javier Vizcaino (que el Sr. Mikel cita con horror) y que no es más que un espacio semanal dentro del programa "Más que palabras", que emite Radio Euskadi, y sirve de carnaza detonante (hay que alimentar a la bestia nacionalista) para toda clase de respuestas injuriosas hacia lo español y para mantener alto el espíritu del partido de Arana.

En el fondo, "Cocidito Madrileño", que el Sr. Mikel critica ingenuamente, es una especie de estímulo a la kale borroka de salón o a la participación en los foros de debate de Radio Euskadi (ver página web), foros de Internet donde las intervenciones se cuentan por miles; eso sí, "moderadas" a conveniencia del medio difusor. Así, pues, ya vemos que el PNV —uno de cuyos entusiastas es el Sr. Mikel— no se contenta con el adoctrinamiento clásico: ikastolas, TV, radio, etc., sino que también utiliza el ciberespacio para mantener "prietas las filas", conforme a las directrices del "presidente del EBB, quien detenta (sic) la máxima autoridad dentro del partido".

Finalmente, cuando el Sr. Mikel nos habla de que en Euskadi precisan protegerse de los medios de comunicación al servicio del PP, se olvida de recordarnos, sospecho que distraídamente, que una parte muy importante de la sociedad vasca (incluyendo a más de un periodista) ha sido asesinada, mutilada, secuestrada, extorsionada o amenazada por quienes se dicen nacionalistas vascos. Y que la inmensa mayoría de los cargos o candidatos no nacionalistas (excluido Elorza, por supuesto) también precisa protección constante, solo que en este caso es contra el tiro en la nuca o el coche modelo "Titadine", sólidos "argumentos" de aquellos (SA) a los que el Parlamento autonómico (por desgracia en manos nacionalistas y de su monaguillo EB) protege especialmente contra las resoluciones del Tribunal Supremo.

¡Por Dios, qué desvergüenza de nacionalismo, mientras a ETA ("cierta organización") sólo se le denomina turbadora (lo que equivale a pasarle la mano por el lomo para que se calme lo justo) al enemigo se le reprocha que se defienda levemente!


Pedro Espinosa García (28 de junio de 2003)
 

Sr. Director:

 

Antes todo aprovecho la ocasión para agradecerle la frecuente inclusión de mis “Cartas al Director” que periódicamente le remito confiando en su difusión, aún siendo conocedor que probablemente no sean representativas de la línea más popular de sus lectores, analizando la línea editorial de “El Semanal Digital”. Sin embargo, la pluralidad de ideas que recoge, y su ágil formato, me agradan especialmente y debo enviarle mi más cordial felicitación al respecto. Las cartas que han sido comentadas, y que seguidamente contrarreplicaré, han sido igualmente encaminadas y publicadas en diarios que van desde el nacionalista vasco DEIA hasta EL PAÍS (en este caso en edición de Euskadi), y están escritas desde la opinión puramente personal, sin responsabilidad política alguna ni pasada, ni presente ni futura, y redactadas en los mismo términos para los pocos pero variados medios a los que dirijo mi correspondencia.

 

Por alusiones directas quisiera responder brevemente al artículo del Sr.  Pedro Espinosa García (de 28 de junio de 2003), titulado “En desacuerdo con el Sr. Mikel Agirregabiria”, haciendo referencia a dos de mis anteriores misivas de los pasado 24 y 20 del mismo mes. Ante todo, adelanto todo mi exquisito respeto a sus legítimas opiniones, que nunca calificaré de sandeces, y le agradezco incluso los “buenos propósitos” que siquiera parcialmente me concede. Igualmente le ratifico que soy la misma persona, y que mis opiniones –y las suyas seguramente- son subjetivas y parciales, como ya sabía al menos yo, y que la falta de rigor nos la juzguen a ambos los demás lectores.

 

También quisiera recalcar –aunque lo creía obvio- que escribo desde Euskadi, como vasco y en un medio abierto, todo ello si se me permite hacerlo. Mi perspectiva, por tanto, es lógicamente distinta y posiblemente mi punto de vista pueda contribuir a enriquecer el criterio de muchos lectores españoles que reciben múltiples informaciones del “tema vasco” casi siempre desde “creadores de opinión” de otras latitudes, aunque sin duda interesados en el País Vasco, pero insisto desde fuera del País Vasco. Con esto, y lo aclaro con infinito cuidado, no quiero decir que sus estimaciones sean menos acertadas, pero al menos también podremos opinar los vascos, ¿o no?

 

No sé si es “ejercicio de malabarismo lingüístico muy propio del nacionalismo” (vasco se supone, porque el nacionalismo español nunca ha debido existir en opinión de mi replicante corresponsal), “el advenimiento del lander vasco interestatal", léase  Euskalherria que comprende lo que cultural y lingüísticamente es reconocido, hasta por la nada sospechosa Enciclopedia Británica, como una zona geográfica con elementos, al menos folklóricamente, comunes.

 

Dejo, como lo hice desde la primera carta, al buen criterio de los lectores de “El Semanal Digital” el juicio de cómo creen que muchos vascos valoramos los insultos directos hacia nuestros representantes designados por las urnas (Ibarretxe “merluzo”, patético, anoréxico, “cobardica”, en un proceso de locura tratable psiquiátricamente,… imaginen esto reiterado día a día sobre el Presidente reelegido de cualquier otra comunidad). Reitero mi recomendación del libro de humor “cocidito madrileño”, que incluye un CD-ROM con las voces auténticas recogidas de ilustres locutores y sabios contertulios. Aunque quizá falte conocer el contexto real de lo que es de conocimiento general en Euskadi, donde las abundantes inexactitudes (que no opiniones) que se vierten son de una incultura similar a la que supondría que desde Bilbao un “experto en temas madrileños” señalase que “aprovechando que pasa el Pisuerga por… Madrid, opino que...”.

 

Le explico, a mi -espero que- amigo Don Pedro, que a un idioma se le puede insultar ninguneándolo y a sus hablantes cerrando su único periódico en euskera, pero reconozco que quizá usted crea que hubiese sido conveniente cerrar el Atlético de Madrid, y privar a los aficionados de su equipo, por la presunta corrupción de su dirección.

 

Por último, me permitirá que defienda, conociéndola y habiéndola repasado, la "Propuesta para la Convivencia", descrita por Batasuna como sumisión al Estado, que ciertamente "no colma las aspiraciones abertzales del PNV" y que no es secesionista (aunque sean defendibles igualmente los proyectos independentistas, siempre democrática y pacíficamente, ¿o no?), y que –aunque no esté prevista por la Constitución Española-, podría estarlo algún día, ¿o tampoco, y nunca jamás? Termino señalando que no quiero, y no conozco a nadie que quiera la expulsión del País Vasco de los no “abertzales" (y espero que tampoco el encierro o la expulsión de los sí “abertzales”), ni ninguna indemnización anual aportada por España (al respecto, en Euskadi con nuestras Haciendas propias recuperadas todos sabemos que somos los vascos los que pagamos al Estado por los servicios no trasferidos, sin más cuentas extrañas de supuestas ventajas). Queda por señalar siquiera brevemente que este “Plan Ibarretxe” está apoyado también por IU que no es abertzale.

 

Respecto al doble talante que me atribuye creo que se descalifica a sí mismo quien lo sugiere, porque algunos entendemos que se puede estar radicalmente en contra de la violencia y reivindicar el diálogo como medio de resolución de conflictos, o usted cree que lo que se intenta en Palestina, Irlanda, y en todos los armisticios no vale, de ninguna forma, en Euskadi, y prefiere otra “victoria definitiva” como la de 1936. Le aseguro, sin acritud (que diría Felipe) que es posible ser “blandito”, e incluso buena persona y vasco, aunque no es fácil, pero conozco a algunos, claro que hay muchos más españoles y buenas personas, porque son más y la proporción será parecida, ¿o tampoco?

 

Que los lectores indiquen dónde hay más picaresca, pero muchos seguiremos defendiendo una prensa plural, respetuosa con las opiniones divergentes, informando a la ciudadanía de hechos, sin mezclar información y opinión, y presentando los diferentes puntos de vista (aunque sean minoritarios y propios de una Comunidad Autónoma), aceptando todos los resultados de las urnas, y sin vetos ni descalificaciones de “bestia nacionalista” (¡vasca off course!) a partidos con más de cien años de historia democrática y sin más sangre derramada que la propia, nunca la ajena.

 

No entro, para no extenderme en esta respuesta, en su profundo –y desgraciadamente extendido- desconocimiento de la realidad de las “ikastolas” (aunque hasta la palabra es imprecisa porque el grueso de centros escolares vascos no son ikastolas), porque requeriría un monográfico que prometo, y espero que con conocimiento de causa, pero sólo le recuerdo que en calidad educativa reconocida por los técnicos evaluadores españoles (del MECD) y europeos, sólo han sido seleccionados en los dos últimos años tres centros del Estado: Casualmente tres ikastolas de Donostia, Amorebieta y Bilbao.

 

Niego decididamente que mi displicencia por determinadas opiniones rancias (en mi modesta opinión) pretendieran igualar a terroristas con adversarios políticos. De ninguna forma según se desprende manifiestamente de cualquier lectura limpia de mi escrito. Finalizo coincidiendo plenamente con usted en la absoluta reprobación y rechazo del terrorismo, y especialmente de esa organización que evito citar para no publicitarla como ella desea. Vayan todos mis buenos deseos para que entre los partidos políticos democráticos, en los que la inmensa mayoría creemos, busquen y encuentren soluciones cívicas que todos ansiamos. Reciba usted, amigo director, mi más cordial saludo que le ruego transmita a nuestro buen amigo D. Pedro Espinosa García.

Mikel Agirregabiria Agirre