Educativos sexenios vitales
Las
etapas educativas iniciales están distribuidas por sexenios, en un diseño que
por obvio quizá resulte opaco. La enseñanza obligatoria Primaria ocupa desde los
6-12 años. La previa y voluntaria Educativa Infantil puede abarcar el periodo
0-6 años. La Enseñanza Secundaria cuenta con dos tramos: el 12-16 (en la etapa
de la ESO) completado por el Bachillerato (Secundaria postobligatoria) o un
Ciclo Formativo Medio hasta los 18 años, edad en la que se alcanza la mayoría de
edad legal. El periodo universitario, como media, se extiende desde los 18 a los
24 años. Posteriormente se trabaja hasta los 60-65 años, si bien comienzan a
proponerse retrasos de la jubilación laboral. En el caso de Euskadi, la
esperanza de vida está actualmente fijada en 75,4 años para los varones y de
83,0 en mujeres, éstas a la cabeza del mundo sólo superadas por Japón, mientras
los varones ocupan un honroso 7º lugar. Por tanto, cabe esperar que las
generaciones actuales vivan un promedio de entre 78 y 84 años.
Nuestra vida está dividida
por sexenios: nos educamos 3 sexenios (Infantil, Primaria y Secundaria, incluida
la postobligatoria) hasta la mayoría de edad; los universitarios estudian un 4º
sexenio; trabajamos luego 7 sexenios hasta los 60 o 66 años (los licenciados
también se retiran más tarde) y como jubilados vivimos otros 3 sexenios, y las
mujeres un sexenio extra. Los cálculos anteriores se basan y redondean en varias
premisas: la no repetición de curso por el alumnado, la no pérdida de años en
estudios luego abandonados, un diseño universitario reordenado y la determinante
ausencia de paro juvenil y adulto, además de la voluntad de “trabajar fuera de
casa” para el conjunto social.
Proponemos estructuras
bianuales para todos los sexenios, con tres ciclos de dos cursos. Esto significa
de inicio la adaptación de la Educación Infantil, extrañamente y por razones
económicas dividida por la LOGSE y la LOCE en dos ciclos 0-3 y 3-6 años.
Recomendamos una reforma a tres tramos 0-2, 2-4 y 4-6, ajustándonos a la
realidad social vasca donde la escolarización gratuita en centros públicos o
concertados desde los 2 años es virtualmente del 100%, y donde la educación de
un primer ciclo de 0-2 años crece imparablemente y ya es puntera incluso entre
los países europeos más avanzados (al igual que despunta el dato universitario
con casi un 28% de la población actual vasca entre 25 y 64 años con enseñanza
superior). De este modo, tanto la Educación Infantil y la Primaria se
compondrían ambas de 3 ciclos bianuales. La Secundaria de 2 ciclos obligatorios,
y una tercera etapa de Bachillerato o de Ciclo Medio, que en la práctica es de
seguimiento universal para toda la población escolar, si bien se cubre en
ocasiones con repeticiones en la ESO o formándose en CIPs (Centros de Iniciación
Profesional). Los Ciclos Superiores de Formación Profesional son
mayoritariamente de 2 años, y la nueva estructura de estudios universitaria
adoptará generalizadamente la distribución en tres ciclos bianuales para
Diplomatura, Licenciatura y Doctorado.
Dado que por fases
bianuales habremos de formarnos durante toda nuestra vida, e intensivamente en
los primeros 18-24 años, analicemos brevemente la primera etapa propuesta: El
Ciclo Inicial de Educación Infantil (CIEI), entre el nacimiento y los dos años
de edad. Su trascendencia educativa resulta innegable desde la cita del Abate
Ferdinando Galiano “El niño recibe casi toda su educación en los dos primeros
años de su vida” hasta el célebre libro de Robert Fulghum “Todo lo que realmente
necesito aprender, lo aprendí en el parvulario”. El CIEI debe dotarse de un
carácter plenamente educativo compatible con la innegable función asistencial de
los primeros meses, superando la pretérita orientación que denotaba la
nomenclatura de “guardería” (apelando al concepto de parking de bebés) o la
improcedente denominación de “preescolar”, como si fuera imposible educar en los
años decisivos de la vida de una criatura.
Creemos que las familias
deben poder elegir libremente entre alternativas que abarquen desde la
escolarización temprana, con horarios y calendarios flexibles, hasta opciones de
convivencia en la familia nuclear o extendida en sus múltiples variantes. Todo
ello conciliando la vida laboral y familiar, y asegurando la debida atención a
los hijos e hijas deseados y sin perjuicio profesional ni para las madres ni
para los padres. Un óptimo CIEI asegura la debida integración y compensación
social, un bilingüismo avanzado y la coeducación mediante una revisada
conformación metodológica adecuada a las características de un tramo tan
cambiante, con subetapas operativas organizadas por semestres de edad, y en un
entorno completamente adaptado. Por múltiples motivos, pedagógicos y de
seguridad, toda la organización debe pivotar sobre elementos propios, muy
diferenciados de los siguientes estadios. Cada situación educativa o asistencial
estará prevista con atención a las necesidades afectivas de estos primeros años
de vida, a fin de que todos estos bebés escolares puedan desarrollar sus
prodigiosas facultades, desde el progreso en autonomía sensorial hasta la
expresión psicomotriz, todo en una atmósfera de cariño y mediante un contexto
lúdico de libertad y de juego libre, pero orientado por objetivos programados
educativamente.
Defendemos a ultranza el
carácter voluntario de las familias para esta incorporación extremamente
temprana a la red escolar, porque que no se ha demostrado que la escolarización
de modo reglado en 0-2 años suponga por el momento una mejora en la
socialización primaria de los niños, ni que ofrezca ventajas en su educación
ulterior respecto a condiscípulos recogidos familiarmente. Todo queda en función
de las posibilidades del entorno hogareño de cariño y estímulo que rodee al niño
o niña de estas edades, en las cuales sí acontece un intenso y decisivo
desarrollo en todos los órdenes. Solicitamos encarecidamente a las familias que
reflexionen sobre las alternativas a su disposición, y reclamamos a las
administraciones educativas y laborales que faciliten opciones reales para
asegurar una crianza sana de nuestros descendientes, lo que indudablemente será
la mejor inversión de futuro. En todo caso, debe atenderse plenamente la demanda
social emergente con una plural oferta de centros públicos y concertados, con
sistemas de copago o con carácter gratuito para las familias sin recursos. Urge
crear una estructura educativa remodelada para potenciar el desarrollo personal
de los más pequeños y, en segundo término, para facilitar a sus progenitores la
compatibilidad entre los requerimientos del mundo laboral y la satisfacción de
las necesidades familiares.
Finalicemos con un salto
cronológico desde los 2 años hasta el final de nuestros días. La formación en
este siglo XXI nos debe acompañar durante toda nuestra existencia, adoptando
modos distintos según la etapa: primera socialización, formación inicial,
profesional, aprendizaje permanente y culturización continua. Ojalá que como
sociedad superemos los problemas del fracaso escolar y del injusto desempleo,
para compartir toda la ciudadanía una vocación laboral y la pasión insaciable
por la educación perpetua,... Declaramos que ya no sólo son vitales los sexenios educativos, sino que todos los sexenios vitales son educativos.
Mikel Agirregabiria Agirre. Getxo (Bizkaia)
Artículo original.
Otra versión más reducida es "Al
sepelio por el sexenio".
También publicado en Noticias de Salamanca
(26-10-2003), Sr. Director (26-10-2003), Vistazo a la Prensa (26-10-2003), Nervión (27-10-2003), Carta-Traca Nº11 (Sección propia en Galicia Información 8-11-2003), Ávila Digital (22-11-2003), CyberEuskadi (Columna diaria, 3-12-2003), ...