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Sr.
Víctor Harel, embajador
de Israel en España:
Recientemente explicó en la prensa que sería injusta una condena del Consejo de
Seguridad de la ONU por la construcción del “muro” de Cisjordania, porque se
trata solamente de una “valla de seguridad” donde únicamente son bloques de
cemento el 5% y el resto se basa en sistemas de vigilancia electrónicos. Señaló
que: ¡Ni “muro” ni “de Berlín”! Finalmente indicó que EE.UU. (sería más exacto
decir la administración Bush) sólo cuestiona el trazado de algunos tramos, pero
que la Unión Europea se opone mayoritariamente al concepto mismo de “muro”.
La clave
de estos posicionamientos quizá resida en algo sucedido hace 40 años. El 26 de
junio de 1963, John F. Kennedy visitó Berlín, ciudad sajada por un muro.
Pronunció un discurso en el que literalmente proclamó: “Hace dos mil años el
mayor orgullo era ‘Civis Romanus sum’ (ser ciudadano romano). Hoy, en el
mundo de la libertad, el mayor orgullo es decir ‘Ich bin ein Berliner’ (yo
también soy un berlinés)… Hay mucha gente en el mundo que no entiende qué es
el mundo libre: ‘Lass' sie nach Berlin kommen’ (Déjenlos venir a Berlín)”.
Sr. Harel:
Quiero modestamente decirle que, en 2003, yo también soy un palestino… e
igualmente un judío. Lamento no poder decírselo en árabe y en hebreo.
Parafraseando a Kahlil Gibran, “el muro es una tristeza entre dos jardines”,
porque muchos preferimos el diálogo que tiende puentes y puede acercar a las
personas, frente al aislamiento y la incomunicación de un puro muro duro, no
valla sino muralla.
Con todo
el respeto y los mejores deseos de paz de un vasco a un judío, desde Euskadi
donde también y todavía unos matan sin piedad y otros intentan levantar muros
de separación. Seguiremos dialogando.
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