Uribe Kosta en la Red

 

 

Una bilbainita sin regalo
 por Mikel Agirregabiria Agirre. 2004-1-8


    El pasado día de Navidad contábamos en una “Carta al Director” que una niña recién nacida había sido abandonada en el Hospital de la Cruz Roja de Bilbao. La madre inmediatamente se arrepintió y volvió a por ella una hora después, aún a costa de quedarse en la calle tras ser despedida de su trabajo. La historia no ha concluido felizmente todavía. El capellán Javier del Hospital coordina la búsqueda de un empleo para que esta madre pueda quedarse con su hija, pero aún seguimos sin encontrar una salida digna y humanitaria como merecen ambas criaturas, hija y madre.

 Por nuestros hogares pasaron el Olentzero, Santa Claus y los Reyes Magos, celebramos las comidas y nos repartimos los regalos al reunirnos con toda la familia, pero esta desconsolada madre sigue sin trabajo y las autoridades deberán retirarle el bebé si no encuentra un empleo en los próximos días. Mientras no resolvamos este caso, el Año Nuevo no comenzará en Bilbao, ni habrá felicidad para nadie.



 
 

Esta nena bilbainita necesita sólo un regalo, que es un derecho: El paraíso que está en el regazo de su ama. ¿Quién y cómo puede ayudar en este trágico caso real? La mejor solución sería un trabajo estable para la madre como empleada de hogar, interna o externa. Para más información llamar al Capellán del Hospital (94-4434792).

Artículo original (8-1-2004). También publicado en Sr. Director (8-1-2004), CyberEuskadi (Columna diaria, 8-1-2004), Aragón Digital (9-1-2004),...

 

NOTICIA EN DEIA (11-1-2004).

«Lloré hasta que no me quedaron lágrimas porque no me daban mi bebé»

R. M. Es la madre que el pasado 21 de diciembre dejó a su bebé a las puertas de un hospital.

Ruth Manzano Bilbao

UN TRABAJO ESTABLE es la condición indispensable para que la joven madre que el pasado 21 de diciembre abandonó a su hija a las puertas del hospital de la Cruz Roja de Bilbao pueda recuperar a su bebé, según explicó ayer a DEIA el capellán del centro sanitario, Francisco Javier Ciruelo. «Tal vez no sea algo automático, pero con un empleo podríamos empezar a hablar y solucionar esta historia que es verdaderamente sangrante», afirma el capellán, quien está convencido de que «un hijo tiene que estar con su madre».

Mientras tanto, R. M., la joven boliviana que dejó su país embarazada de tres meses en busca de «una vida digna», sigue visitando a su hija cada día en el centro de acogida que la Diputación Foral de Bizkaia tiene en el barrio de Begoña. «Sé que está bien cuidada y crece llena de salud, pero necesito estar con ella porque es mi hija. Nunca la abandoné, sólo estaba confusa y perdida porque me habían despedido del trabajo y no sabía qué hacer», asegura.

No pierde la esperanza de recuperar a su pequeña, ni ella ni el capellán del hospital de la Cruz Roja que se ha volcado en cuerpo y alma este caso. «Lo ha pasado muy mal física y psicológicamente», comenta Francisco Javier Ciruelo, quien recuerda a los vecinos de Bilbao que «aquellos que abandonan sus países de origen, a sus familias y amigos, lo hacen realmente desesperados».

En casa de unas amigas

Con sus 26 años, R. M. trabajaba como empleada del hogar hasta que el pasado día 23 de diciembre, tras dar a luz a su bebé en el hospital de Basurto se vio en la calle sin hogar ni trabajo. Había ocultado su embarazo «para no tener problemas», pero cuando comunicó la noticia «fue despedida y la echaron de la casa de madrugada. Estaba aturdida por la reacción de la señora para quien trabajaba y no supo qué hacer», explica el capellán.

La joven decidió dejar a su hija al cuidado del personal sanitario del hospital hasta «encontrar una solución». Cuando volvió a por ella ya era tarde. Desde entonces, R. M., quien vive actualmente con unas amigas, sólo piensa en recuperar a su hija, nacida hace 21 días. Francisco Javier Ciruelo (94.443.47.93) pide la colaboración de los bilbainos.

Exigen un trabajo estable a la mujer que dejó a su hija en un hospital para poder recuperarla

Aunque puede visitar a la pequeña a diario en un centro de acogida de la Diputación foral de Bizkaia

Ruth Manzano Bilbao

HACE SEIS MESES huyó de su país natal, Bolivia, en busca de una vida mejor para ella y para la niña que estaba esperando, pero la mala fortuna se cruzó en su camino. Pasó tiempo hasta que esta joven de 26 años encontró un trabajo como empleada del hogar y ocultó su embarazo «por miedo a perderlo». Tras dar a luz, se vio en la calle sin un lugar a dónde a ir y con una boca que alimentar. Presa de la desesperación dejó a su bebé a las puertas del hospital de la Cruz Roja «hasta que todo se arreglara».

¿Qué le pasó por la cabeza para decidir abandonar a su hija?

Nunca la abandoné. Tan sólo quería que alguien la cuidara hasta que se arreglara todo. Estaba muy confundida porque me habían despedido del trabajo, que me había costado tiempo encontrar. Sólo quería hablar con la señora de la casa y solucionar las cosas, mantener el empleo.

Pero cuando volvió a por ella...

Sólo tarde una hora en volver y cuando llegué a la Cruz Roja estaba lleno de policías. Me dijeron que no podía llevarme a mi hija porque la había abandonado.

¿Cómo reaccionó?

Me puse muy nerviosa. Además, estaba muy débil por el parto. Casi no podía andar, me dolía todo el cuerpo y la cabeza me daba vueltas. Lloré hasta que no me quedaron lágrimas porque no querían darme a mi bebé. Dijeron que volviera al día siguiente, pero no pude porque no podía caminar. Me llamaron para decirme que mi hija estaba en un centro de acogida.

¿Podrá recuperarla?

En cuanto tenga un trabajo estable. Ahora estoy buscando un nuevo empleo, no me importa lo que sea. Hasta que di a luz trabajaba de interna en una casa haciendo las tareas del hogar.

¿Por qué le despidieron?

Estaba embarazada, aunque lo oculté hasta el último momento porque no quería tener problemas. Cuando di a luz, pedí el alta voluntaria, aunque estaba muy débil, para no perder mi empleo. Pero no hubo suerte.

¿Conoce esta señora la situación en la que se encuentra usted en estos momentos?

Sí y espero poder hablar con ella pronto. Hasta entonces seguiré buscando trabajo. Necesito recuperar a mi hija. Sé que ella está bien atendida porque he podido visitarla cada día, pero un hijo tiene que estar con su madre.

Cuando echa la vista atrás...

Me arrepiento de lo que hice, aunque no la abandoné. Si volviera a nacer, estoy segura de que no volvería a hacer lo mismo.

 

uribekostadigitala© 2001 webmaster@ukdigitala.com  info@ukdigitala.com  comercial@ukdigitala.com  idazlaritza@ukdigitala.com