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Convocatoria electoral
europea,… esa gran desconocida.
Las elecciones europeas
han llegado… y nadie sabe cómo ha sido.
Entre el
10 y el 13 de junio se celebrarán las elecciones en 25 Estados europeos,
llamando a las urnas a un contingente sin precedentes: 350 millones de votantes
potenciales que habrán de decidir la composición del Parlamento Europeo con 732
miembros. Provendrán del Estado español 54, 10 escaños menos que en 1999 por el
Tratado de Niza, y que se reducirán en 2009 hasta 50 parlamentarios en
Estrasburgo.
En sus 25
años de existencia, estos comicios a la Eurocámara nunca han logrado elevar el
perfil del debate en todo el continente, en torno a ideas y programas europeos.
En la actualidad, cuando el desacuerdo ha impedido cerrar una Constitución
europea, el panorama de desinterés es palmario y manifiesto. El espíritu
europeísta debe consolidarse; mientras tanto el electorado actúa con la
inteligencia de interesarse más por los ámbitos próximos de decisión política.
Quizá la esencia
fundamental del modelo europeo sea la subsidiariedad del poder, el principio
que ha permitido aglutinar a una ciudadanía de historia y origen tan diverso.
En ese sentido, la visión más avanzada y futurista del valor de Europa se mide
por el interés elevado pero decreciente de la ciudadaní a
entre las elecciones “autonómicas”, centrales y europeas, obvio en las
Comunidades Históricas (Euskadi, Catalunya,…),
pero que no se percibe en regiones donde España es la referencia casi única.
Analicemos
cómo se motiva al electorado de nuestro entorno para su movilización ante el
Parlamento Europeo. En primer lugar, no ha habido precampaña alguna, e incluso
en las dos semanas de campaña oficial la presencia en medios de comunicación y
en publicidad es mínima. Los programas electorales son pobrísimos, apenas unas
hojas deslavazadas frente a mamotretos de volúmenes en pasadas elecciones. Por
ejemplo, el Partido Popular presentaba un programa electoral de 426 páginas en
las generales, frente al programa de 31 en las europeas; el PSOE rebaja 209 a
26 sus páginas. Con esta desidia electoral, dudosamente se implican en el
proyecto europeísta.
Los
candidatos presentados para Europa por PP y PSOE, Mayor Oreja y Borrell, son
incuestionablemente pretendientes reciclados, perdedores de procesos
anteriores, a los que conviene alejar de las centrales de poder. Mayor Oreja ha
fracasado en todas y cada una de las numerosas elecciones de todo orden a las
que se ha presentado, desde alcalde de Donostia en adelante. Le faltaba
acumular su último descalabro electoral y se apresta al naufragio final.
Borrell, y sobre todo Rosa Díez, son parecidamente espectros amortizados, a
quienes sus ejecutivas prefieren ver en la lejanía. El debate televisivo de dos
dinosaurios políticos, esgrimiendo los restos de las argumentaciones del 14-M,
despierta sólo el interés de los arqueólogos de la política.
Las
candidaturas más esperanzadoras son las supuestamente menores, en un Estado
donde algunos pretenden imponer un imposible bipartidismo. Representan la
visión social alternativa de IU, o la pluralidad socio-lingüística de los
pueblos del Estado, agrupados para trasladar una visión plurinacional desde
distintas nacionalidades, pero en tres carteles: GALEUSCA, con
CiU, PNV,
BNG,
BNV;
EUROPA DE LOS PUEBLOS, con ERC, EA, CHA, PSA,..; y COALICIÓN EUROPEA con
Coalición Canaria, Unió Mallorquina, PAR, UV, CDN,… Resulta novedosa y potente,
la concreción en GALEUSCA de los firmantes de la Declaración de Barcelona, que
congrega frente a la bipolarización del bloque PP-PSOE a los partidos más
representativos de las tres naciones históricas: CiU en Catalunya, EAJ-PNV en
Euskadi y BNG en Galiza.
La
predicción de resultados, a escala de Estado, resulta particularmente
predecible. La victoria de l PSOE es segura, por arrastre del 14-M y el “tirón”
negativo de Mayor Oreja. Sólo la intervención de José María Aznar, con alguna
declaración o visita privada, podría empeorar la situación del PP. La tercera
candidatura debe ser GALEUSCA, encabezada por Ignasi Guardans (CiU) y Josu
Ortuondo (PNV), que aboga por la participación de los pueblos y regiones "en la
escena europea e internacional", así como por la
representación
de las
"naciones sin Estado" en el Consejo de Ministros de la UE y en las
instituciones europeas. La cuarta candidatura sería para IU, seguida a cierta
distancia por EUROPA DE LOS PUEBLOS y COALICIÓN EUROPEA.
La baja participación
de la ciudadanía es segura, pero si la abstención rebasa el 45% del electorado
se encenderán las luces rojas en la correspondiente circunscripción. En tal
caso, la responsabilidad mayor incumbirá a los “partidos grandes”, que parece
que prefieren adormecer este tipo de convoc atoria,
mientras que los “partidos menores” sí parecen asumir un mayor grado de
responsabilidad política y social.
Resulta
muy recomendable que el próximo domingo 13 de junio manifestemos nuestro
compromiso con una Europa democrática, social, solidaria, respetuosa de su
pluralidad nacional y cultural y promotora de un mundo más pacífico, justo y
solidario. Elijamos cuidadosamente a quienes deben guiar la ampliación europea
y la aprobación de un nuevo Tratado Constitucional, a fin de que apuesten por
una nueva cultura política de respeto a la pluralidad cultural y lingüística de
todas las naciones que integran el continente, trascendiendo el empacho
administrativo de la simple unión económica y monetaria para garantizar el
bienestar, el empleo, la protección social y el desarrollo sostenible de los
Pueblos de Europa.
La UE es
un éxito de colaboración política y social jamás alcanzado antes en ningún
rincón del planeta, la mejor referencia de cómo en el siglo XXI se puede
organizar todo un continente, el más complejo y belicoso de la Historia de la
Humanidad, bajo el principio de unidad en la diversidad. Para valorar la
trascendencia de estas elecciones, basta considerar la orientación de la futura
Constitución Europea, que debería reconocer lenguas como el catalán, el gallego
o el euskera, y permitir la reforma electoral estableciendo diferentes
circunscripciones electorales en función de la organización administrativa, la
estructura geográfica o la tradición histórica de las regiones que configuran
Europa.
Hemos de
acudir a votar el 13-J si defendemos una Europa humanista, próxima a la
ciudadanía, transparente, responsable y respetuosa con todas las minorías. La
profundización democrática y de consolidación de las estructuras
institucionales de la Unión Europea debe partir de la necesidad de
reconocimiento expreso de la existencia y de los derechos políticos de todos
los ciudadanos y ciudadanas, así como de los derechos colectivos de todas las
regiones europeas, muchas con competencia legislativa como Catalunya, Galiza o
Euskadi, lo que debe convertirlas en auténticas naciones en el seno de una
Europa Unida. Confiemos en nosotros mismos: Europa es nuestro futuro común.
Publicado en
El Nuevo Herald (Principal periódico en castellano de Miami, 4-6-2004),
Gaur Egun (2-6-2004),
Estrella
Digital (3-6-2004),
CyberEuskadi (Columna diaria,
2-6-2004),
Kaos en la
Red (2-6-2004), El Debate (IblNews, 2-6-2003),
Foro
Republicano (2-6-2004),
Sr. Director (2-6-2004), Vistazo a la Prensa (2-6-2004), Portal Miami (2-6-2004),
Vorem ('Veremos' en valenciano,
colaboración continuada 2-6-2004),
Nunca Más (3-6-2004), Foros EITB (2-6-2004),
Uribe Kosta Digitala (Colaboración diaria, 2-6-2004), Revista Pangea
(2-6-2004), Carta-Traca nº 107 (Sección propia en Galicia Información 3-6-2004), Prensa Libre (Principal periódico de Costa Rica, 4-6-2004), Ávila Red (11-6-2004, último día de la campaña),...
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