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… Me dijiste un secreto,
en una larga mirada, larga, larga... (Gerardo Diego)
Quizá no sea
recomendable esta lectura, si es usted impresionable.
Es una historia verídica e inquietante,
que acrecienta peligrosamente nuestra sensación de confinamiento
en esta sociedad que nos ha correspondido protagonizar. Está a tiempo de
desdeñar este escrito, y evitar así el “síndrome de la mirada presa”.
En
una reunión multicultural, una delegación de aborígenes de las tribus
amazónicas se alojó en un hotel brasileño. Los ancianos ocuparon sus
habitaciones, pero se negaron a que los jóvenes accediesen al interior,
quedándose a la intemperie en un jardín anexo durante los días del evento. Al
preguntar asombrados por el aparente maltrato de los jíbaros hacia sus hijos,
supimos que la medida adoptada era protectora, porque al acceder a un recinto
cerrado la mirada se encierra entre sus paredes y se pierde la visión lejana,
tan necesaria para sobrevivir en la selva.
Los indios tribales sabían por antiguas
leyendas de sus antepasados lo que la óptica moderna explica. El cristalino
humano es capaz de enfocar objetos muy cercanos o alejados, pero su capacidad
de acomodación disminuye y defectos como la miopía o la “vista cansada”
aparecen antes en aquellos que pasan mucho tiempo con la “mirada enrejada” por
espacios reducidos. De ahí la conveniente recomendación médica de elevar la
vista hacia la lejanía para aliviar la tensión del enfoque prolongado ante un
libro o una pantalla de ordenador.
Esa ansia de “libertad de perspectiva”
puede causar una leve claustrofobia, que -en mi caso- reconozco cuando viajo
con la visión atrapada en un vagón del Metro, esperando salir de las entrañas
de la Tierra y llegar al trazado al aire libre de las afueras de Bilbao para
contemplar el anhelado horizonte y el azaroso cielo atmosférico.

Sólo
he descubierto dos embarazosos antídotos para la “mirada cautiva”, quizá con
nula base física: cerrar los ojos, o admirar otros ojos igualmente prisioneros
y sentir en sus pupilas la profundidad infinita y singular de cada ser humano.

Publicado en CyberEuskadi (Columna diaria, 9-5-2004), Kaos en la
Red (9-5-2004), El Debate (IblNews, 9-5-2003, comentarios muy halagadores), Foro
Republicano (9-5-2004), Gaur Egun (9-5-2004), Sr. Director (9-5-2004), Vistazo a la Prensa (9-5-2004), Portal Miami (9-5-2004), Foros EITB (9-5-2004), Uribe Kosta Digitala (Colaboración diaria, 9-5-2004), Revista Pangea (10-5-2004), Vorem ('Veremos' en valenciano, 9-5-2004), Carta-Traca nº 95 (Sección propia en Galicia Información 10-5-2004), PP Nunca
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