|
Descubre, tras el día de
playa-plaga y la tarde de la playa-plaza, la noche blanca en la placa plana.
Hay días que uno quisiera
borrar, días que nunca debieron nacer. Hay tardes donde el tiempo no pasa,
tardes que no debieron ser. Hay noches negras, noches sin norte, noches donde
se siente un doble golpe en el gozne de la medianoche.
En una de esas pobres
noches, al borde de la desesperanza, sólo cabe huir al mar, fugarse a las
orillas donde se unen arenas y olas.
La cólera
que sentimos se desvanece ante la calma de una solitaria playa de plata, como
las olas mueren en la playa. Ovidio dijo que "Hay tantas penas como conchas en
la playa", porque la tristeza se transmuta en nácar marino.
Una receta
personal para dar un giro a un problema. Ponerse a andar, con la mente en
blanco, a lo largo de la orilla, siempre en una dirección. Las olas a un lado,
la arena a otro; el cuerpo levemente inclinado por la suave pendiente; la brisa
en un oído nos trae la risa multitudinaria del océano. La catarsis exige
mojarse los pies, sentir la temperatura tibia de las lágrimas salobres de
Neptuno. Seguir caminando diez, veinte o treinta minutos, las luces nocturnas
de la costa a un costado, la inmensidad del agua al otro; la pequeña
contrariedad a un lado, la infinitud de la vida al otro. Y, de pronto, al
llegar a un punto final del arenal, tras ir cerrando progresivamente los ojos,
dar la vuelta bruscamente y mirar la misma ribera pero ahora desde la
perspectiva contraria. Todo ha cambiado, de golpe, donde estaba la costa está
el mar, y viceversa. La transformación sensorial provoca un vuelco en el alma.
Problema, ¿qué problema?
Casi todo
es más divertido hacerlo en pareja, o en grupo. Pero esta fórmula, requiere esa
sociable soledad con uno mismo, esa soledad que es una dieta espiritual, el
precio de la libertad, el preámbulo de la reflexión. Ésta es mi secreta playa
de plata, desembarcando a Espronceda: "La luna en el mar riela, / en la lona
gime el viento, / y alza en blando movimiento / olas de plata y azul". Se
renace allí a solas, sólo con las olas y las gaviotas. El ángel caído que somos
se alza de su suerte. Y entendemos a Gabriel Celaya, cuando musitaba: "A solas
soy alguien. / En la calle, nadie".
Publicación
a partir del 3-8-2004 en
los habituales medios colaboradores, como la
Weblog
AGIRREGABIRIA.COM,
Gaur Egun,
CyberEuskadi (Columna diaria), Uribe Kosta Digitala (Colaboración diaria), Carta-Traca (Sección propia en Galicia Información),
Revista Hasten +
Cultura,
Autores Católicos,
Periodismo Católico,
Página Digital (Argentina),
Kaos en la
Red,
El Debate (IblNews,
opinión destacada),
Vorem ('Veremos' en
valenciano, mejor colaborador),
Ávila Digital,
Ávila Red,
Granada
Digital,
InfoNorte Digital,
Nunca Más,
Foro
Republicano (Colaboración continuada),
Sr. Director (Colaboración continua), Vistazo a la Prensa,
Portal Miami,
Foros EITB (Colaboración
regular),
Revista Pangea
(Colaborador asiduo), El Torrentí,
Noticias de Salamanca,
La Fogata, Eusko Etxea of New York, ...
además de la prensa digital y escrita en las secciones de Cartas al Director o artículo de
Opinión, en medios como
EL PAÍS (29 artículos),
EL MUNDO (12 cartas),
DEIA (un centenar),
BERRIA (en euskera),
Diario de Noticias
(Nafarroa),
Grupo Correo (especialmente en EL DIARIO VASCO,
a menudo en DVórame),
Estrella Digital,
El Nuevo
Herald (Miami), Info-TK,
Ecología Social,
E-Familiar,
La Flecha,
Galicia Diario,
Aragón Digital,
El Confidencial
Digital,
JovePress,
Somos Padres,
El Semanal
Digital,
Rojo y Negro,
Alt+64, El Txoko,
El Triangle (frecuente colaboración en catalán y sólo impresa),...
|