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Una imagen topológica de
la realidad política vasca
El laberinto del panorama
vasco, fundamentalmente debido a la pluralidad de partidos, suele aducirse como
excusa para renunciar al esfuerzo didáctico de pedagogía política, incluso de
visualización de lo complejo, que merece la ciudadanía sin perderse en sopas de
siglas y porcentajes.
Como una aportación
modesta se presenta una metáfora visual del panorama partidista en Euskadi, que
quizá facilite tanto un conocimiento más preciso de la realidad sociopolítica
como de las opciones viables de maniobrabilidad y acuerdos, disponibles para
los distintos partidos políticos.

Tomemos como base
únicamente a la Comunidad Autónoma del País Vasco, aunque la validez de la foto
y de las conclusiones en su conjunto puede ser valiosa con matizaciones también
para la Comunidad Foral Navarra e incluso para Iparralde. El reparto de votos
por candidaturas, variables en función de la convocatoria electoral, se ha
interpolado entre las recientes elecciones generales de 2004 y los resultados
de las autonómicas de 2001, última oportunidad en la que se presentó Batasuna
(como Euskal Herritarrok). Como síntesis el panorama actual muestra un
electorado relativamente estable en las grandes opciones, si bien con la
fluctuación entre PP y PSOE, así como la aparición de Aralar e ilegalización de
Batasuna. Las siglas, porcentajes de voto en 2004 y parlamentarios actuales en
Vitoria-Gasteiz desde 2001, se representan en la siguiente tabla.
|
PP |
17% |
Centra- |
|
19 |
|
PSOE |
24% |
listas |
|
13 |
|
IU |
8% |
Federalistas |
|
3 |
|
EAJ-PNV |
33% |
Naciona- |
Tri-par-tito |
33 |
|
EA |
7% |
listas |
|
|
|
Aralar |
3% |
|
|
0 |
|
Batasuna |
8% |
|
|
7 |
|
|
100% |
Parlamentarios
actuales en la CAV |
75
|
La ordenación en orden
decreciente desde la derecha centralista hasta el independentismo radical,
muestra un arco iris de siete partidos políticos vascos (UA, UPN, Nafarroa Bai,
o los partidos de Iparralde, no dejan de estar incluidos implícitamente en el
esquema). El tripartito actual (PNV-EA-IU), que sustenta el “Plan Ibarretxe”,
muestra en el gráfico su composición “natural” en un abanico donde EA concurrió
conjuntamente con EAJ-PNV e IU pudo pactar para cooperar, no sólo en el
gobierno sino en otros niveles de la administración pública vasca.
El bloqueo parlamentario
con estruendo mediático que aconsejaron al Lehendakari Ibarretxe a adelantar
las elecciones autonómicas de 2001 dieron esta imagen en escaños, con la
peculiaridad de que al corresponder los mismos 25 representantes a cada
territorio autonómico, se prima a Araba frente a Bizkaia y Gipuzkoa y se
sobredimensiona a los partidos centralistas en escaños respecto a sus votos. La
legislatura que culminará en pocos meses su recorrido dará paso a un nuevo
Parlamento Vasco.
La “metáfora del río”
consiste en imaginar que el partido EAJ-PNV por peso sociológico e histórico,
así la centralidad política, está en condiciones inmejorables de representar a
la mayoría social de Euskadi, como un río que navega entre dos orillas. Su
hegemónica representación de casi la tercera parte de todo el electorado,
importantísima en tan diversificada sociedad, requiere sin embargo la búsqueda de
socios para estabilizar gobierno, diputaciones y ayuntamientos. La alianza con
EA resulta obvia, si no fuese por el temor del partido menor a la absorción, y
en la última etapa se ha completado la gobernabilidad con IU, la Esker Batua de
Javier Madrazo.
El Partido Nacionalista Vasco se encuentra
cómodo en ese núcleo central de la sociedad vasca, pero no encuentra
facilidades para alcanzar consensos
estables
más allá del tripartito actual. Toda la estructura política vasca se ha
desequilibrado cuando, en busca de la paz, EAJ-PNV se ha escorado hacia el PSOE-PP (Pacto de Ajuriaenea) o hacia Batasuna (Acuerdo de Lizarra-Estella). El
cauce natural sólo podría ampliarse en 2005, aparte de EA e IU, con una
Aralar con peso y organización más significativos y/o un PSOE menos vinculado
al PP, como lo ha estado y sigue estándolo en la Comunidad Autónoma Vasca. Esta
segunda opción parece improbable por el rol que el incipiente gobierno central
sigue atribuyendo a la “cuestión vasca”. Por último, otro factor de esperanza
sería la desaparición de ETA –cada día más cercana, porque algún día se
producirá-, que permitiría una reconducción del protagonismo político que gestiona Batasuna.
El gráfico resulta
ilustrativo incluso para aclarar el propio debate interno que se produjo entre
las bases del partido hegemónico en Euskadi, EAJ-PNV, con ocasión del relevo en
el EBB de Xabier Arzalluz por Josu Jon Imaz, y que aún subsiste en la fase
final de selección para representantes a la Asamblea Nacional y a las
ejecutivas territoriales (Bizkai Buru Batzar, GBB,…). La opción de Zarraoa-Egibar
apuesta por acuerdos preferentes con “la casa nacionalista para que ETA acabe
con su acción de violencia”, mientras que la candidatura Urkullu-Juaristi –más
en la línea oficial de Imaz en su discurso de toma de posesión en el Euskalduna-
prefiere la ampliación del canal del tripartito, buscando acuerdos de
convivencia con ambas riberas, pero sin perder la centralidad sociopolítica
vasca que siempre ha sido tradición en el partido desde 1895. Tras el 8 de
mayo, cuando finalice todo el proceso de renovación, el partido jeltzale
seguirá fuertemente unido porque se comparten los postulados y la figura de
Ibarretxe, así como el liderazgo de Imaz al frente de un EBB completado y
representativo. El pragmatismo y el acierto se impondrán en un país de
traineras, en el que todos sabemos que los ríos se mueven siempre más rápido
por el medio del cauce que rozando por las aristas.
Publicado
en CyberEuskadi (Columna diaria,
22-4-2004),
Kaos en la Red (22-4-2004),
Sr. Director (22-4-2004), Vistazo a la Prensa (22-4-2004), Que se vayan todos (Boletines de diversos medios, recensiones frecuentes, 22-4-2004), El Debate (IblNews, 18-4-2003, comentarios),
Foro Republicano (18-4-2004),
Vistazo a la Prensa (18-4-2004),
Foros EITB (18-4-2004),
Portal Miami (18-4-2004),...
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