Mikel Agirregabiria Agirre

jueves 3 de junio de 2004

A Bono jabonoso

A Bono: No se pierda, que abono no es carbono, ni da cuerda a la izquierda; recuerda que sólo es… “mi**da”.

Rusiñol pensaba que “Los que sin ton ni son ostentan condecoraciones, son como tiendas de poco género, que todo lo exponen en el escaparate”, y Nervo que “Los honores, las condecoraciones y los tratamientos han sido hechos para dar relieve a las medianías”. El buen consejo lo dio Guicciardini: “Ambiciona el honor, no los honores”. Rangos, grados, distintivos y adornos, condecoraciones y garambainas de todo género, así como títulos, blasones y honores sólo dan mérito a quienes no lo poseen.

Antes la política era cosa simple: De un lado, los que todo tienen: dinero, cargos y honores; del otro, los que nada poseen. Aquéllos todo lo encuentran bien. Éstos lo encuentran todo mal. A la derecha, la digestión, a la izquierda, el apetito. Luego llegó Lennon, y declaró: “No puedo creer que me condecoren. Yo creía que era necesario conducir tanques y ganar guerras”.

Bono se lo creyó y se auto-concedió un medallón. Menos mal que luego, arrepentido, la declinó. No se sabe por qué: Si necesita una medalla ahora, ¡que se la dé! ¿Acaso no le dieron otra a Cascos en Galicia por el éxito del Prestige? ¿Los méritos de Bono?: Haber replegado tropas y, sobre todo, no tomar el Perejil como el anterior minisTrillo.