El televisor fue el invitado de todas las casas, el que más hablaba y el que nunca escuchaba. Poco a poco, sin darse cuenta, la gente acabó pensando y actuando como él.
Un educador que, desde 2001, escribe compulsivamente sobre casi todo. Todos los días un texto y una imagen. Dado que sus artículos son claramente prescindibles, se recomienda no dedicar más de 3 minutos diarios a este blog. El autor no se hace responsable de los daños que pueda provocar una lectura continuada, dado que han sido detectados efectos secundarios como el deseo de corregirle aprovechando los comentarios.
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