Mikel Agirregabiria Agirre

14 noviembre 2006

Microcuento del día: En su casa le esperaban

Era el vecino que más madrugaba. No sabíamos en qué trabajaba. Muy pobre para nuestra barriada. Levantaba nuestra desconfianza. Había algo no concordaba. Cada tarde, sus hijos le esperaban. Mirando la calle, las horas pasan. Sus caras pegadas a las ventanas. No es malo alguien a quien tanto aman.